Y Si Es Nena





-¿Y si es nena?? 
-Ay me muero, mirá cuando tenga 15, o me traiga un noviecito a la casa. 
-Serías un papá re baboso, ya vas a ver.

Esto ya no pasa más. Ahora ya de pensar que puede ser nena, el miedo asfixia, el temor consume, y si una vida, es una vida de mujer, se teme a que crezca por el sólo hecho de que, antes que cualquiera, se puede cruzar con la muerte helada, esa que es arrebatadora.
No. Peinarla ya no. Enseñarle a ser valiente, hacer que juegue, tampoco. Eso ya queda atrás, lo lindo y la ternura se ahoga. Hay miedo a ver crecer, incluso a que salga de la panza porque, a ella niña, llegue a la vida o ya la esté transitando, la pueden violar o asesinar.

Lucía, no dejo de pensarte. Hace días que tengo pesadillas de callejones oscuros, sustos, robos… y te pienso intenso y me arde imaginarte sin piel cálida. Me perturbo y mi cabeza se rehúsa a visualizar la brutal resistencia que pusiste y el segundo antes que escapaste de esta vida por siempre, obligada.
No quiero hablar de lo que ya late, de las mentes perversas de las que trato de ponerle cara y voz y me da asco. Quiero hablar que te tocaron a vos y me tocaron a mí, a tu familia, a un país, a nuestros corazones. 
Vos no querías ser el ejemplo, ni querías poner tu cara para una marcha, solo querías vivir.
Y pasan las horas, y más presente están, vos y todas. Porque la voz que calla, grita. Y ya no es un voz, somos un tornado y vamos contra todo. 
Lucía, lu, luchi, o como te decían… quiero que sepas que no te voy a olvidar, a ninguna. No escribí una nota en una revista, no salí en una publicación conocida, soy una vos más de todas, de las que se les estremeció la garganta y le vibró el corazón. Ya tu nombre no es sólo un nombre, ya es una súplica al cambio, es la fuerza del karma para que Dios se encargue de latir por todos nosotros mientras hacemos algo.
Porque Lucía, te arrebataron la luz, pero no te quitaron el brillo, eso no se mata. Te vamos a pensar tan fuerte, las vamos y nos vamos a pensar tan fuerte, que algo tiene que mejorar. Voy a pensar a tu familia, a tus mascotas (si las tenías), a los chicos o chicas que les gustabas, a los que a vos te gustaban, a tus experiencias, a tus vecinos, a tus objetos. 
No me animaba a escribirte porque hoy escribo con dolor y bronca, pero yo siempre escribí, escribo a la vida, al amor, a las vivencias. No pensé en escribir por una ausencia organizada y con tanta crueldad, pero no iba a dejarlo de hacer, porque también sos vida y sos parte de mí.
Estoy en la plaza anotando lo que siento en mi cuaderno, quiero de una vez por todas, que si es nena, llegue sin miedo para los que pensaron dar vida, que si son padres de hijas, las vean crecer, que si son esposos, hermanos o amigos, no esperen al “llegué bien” para dormir tranquilos.
Derritieron el tiempo de tus padres de llevarte al colegio, Lucía. El precioso momento de pensar en tu nombre cuando naciste, reírte con tu personalidad de chica, celar a los chicos que encandilabas. Vas a tener revancha Lucía, no quiero tener más miedo, no puedo hacer que los perversos cambien porque no lo van a hacer, quiero soluciones, protección y que nos tengan miedo, porque nadie nos va a parar.
Pensemos juntos, levantemos el alma, basta de esperar a los de arriba que no hacen nada, que nos escuchen, pero mientras tanto hagamos algo. Hasta que lleguen los cambios que esperamos, pido ayuda, pido ayuda a todos para de alguna manera RESOLVER lo que no se está resolviendo, podernos defender, hacer una cadena de favores, algo. Algo hay que hacer. Ya no queremos marchar, queremos que lo que marche, sea la vida.

Artículo Inspirado en Lucía Pérez (16 años), asesinada en Mar del Plata el 8 de octubre de 2016.

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