Complejos: una condena para muchos



Así somos, como un reloj que funciona con mil encastres, pero parece simple y hermoso viendo sus agujas sueltas acariciar las horas del día.
Pese a esto, que empezó como una flamante metáfora del ser humano, voy a tener que redireccionar el lenguaje de expresión ya que no voy a hablar de que somos complejos, sino de los complejos.

Algo te estorba, te incomoda, y hacés foco de atención en la situación molesta que vive tu mente, cada vez que le proponés un duelo al espejo sintiendo que es algo personal.
Esa pícara amenaza te persigue como publicidad de internet, te desautoriza delante del resto y se quiere llevar la atención de todo tu cuerpo. Es como si cargar con esa parte no hiciera verte bien, te baja la autoestima y te quita seguridad.
Orejas grandes, manos chicas, rodillas raras, dientes más separados, lunar extraño, cuello, nariz, etc. etc.
Los complejos son tuyos, hay personas que ni siquiera notan que los tenés ni cuales son. Es algo tan propio como tus ideas arrebatadas de que “esa condena” te está haciendo ser menos. Vos ahí, solito, con tu mente malvada, te haces autobullying y gastas más energía en traumarte que en no darle bolilla al asunto.


Estamos aterrados pensando que es superior a nosotros, que se hace visible y tiene más dimensiones de lo que imaginamos. Este maldito fenómeno quiere llamar la atención, como si fuera necesario castigarnos para no poder disfrutar del resto (obviamente lo estoy exagerando para que puedas tomar conciencia qué grado de interés le querés dar) porque el maldito no es él, es ella, tu mente, que te mete esas ideas locas que no te hacen vivir en paz.

¡Metele onda y enfrentalo! Claro que es parte de vos, es indefenso. Aprendé a vivir con la imperfección que puede gustarle a otra persona, ¿por qué juzgarte? Nadie deja de quererte, contratarte, retarte, por esto. No te reproches, sé felíz.


Quitale importancia porque mientras más lo pensás, más grande lo hacés. Vencelo, cada camino está lleno de incomodidades más importantes, entonces aprendé a vivir con eso ya que tu vida es por dentro, no por fuera.

No digo que sea así de simple, pero darte cuenta que el 100% de las personas tienen complejos, es un buen punto para sentir que quizás lo que ves en el otro y a vos no te gusta en vos, te alerta demasiado. Pero a vos no te tiene que gustar todo de vos, eso ni siquiera pasa con la persona que te atrae, con la profesión o hobbie que elegís.
No siempre todas las materias de la carrera te llaman la atención o algo te apasiona completamente.
Por eso hay un secreto: no lo tenés que ver en partes, tenés que ver el conjunto.

Hay tantas formas de maquillarse para disimular la apariencia, hay tantas personas que se operan porque no soportan verse así, sin saber que ese rasgo se puede usar a su favor y que también pueden cambiarlo de categoría. Lo que ves como algo malo, incluso puede ser un diferencial de tu personalidad y hacerte tan particular como sos vos.


Se trata de no darle la importancia que le das. A veces contarlo y reírte de lo que te pasa con ese “traumita personal”, puede hacer que te distiendas de la situación y que puedas compartir con los demás cosas que también les pasan.

Por suerte estos consejos no son ni de la universidad de California ni de ningún lado, sólo que nunca se habla mucho y a todos los pone de mal humor. Entonces me dio ganas de mostrarte que, si bien no conozco el origen en que cada ser humano tiene esta faceta de perseguirse de esta manera, sé que a medida en que se exprese, va a ser más sencillo.

Al final de todo, lo más complejo de tu complejo, radica en hacerlo simple.

// Artículo escrito para http://7attitudes.com/author/mariana-szulman/

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